Ese viernes en la noche mi pobre "puchequita" se puso
inflada como un balón de fútbol, además negra como si me hubieran dado un golpe en la pobre y en fin el dolor a nivel físico, mental, emocional y
espiritual se apoderó de mí, mi vida entera no sólo se derrumbó sino que se rompió en mil pedazos. El sábado descansé y el domingo era mi
primer día del profesor a mi cargo así pues que en contra de la voluntad
de mis hijos me paré y me fuí a trabajar (yo creo que toda la vida fuí adicta
al trabajo), cuando llegué tarde por supuesto el señor rector estaba al frente
del proceso le expliqué de mi proceso y el dolor y me dijo:..." no lleve
el carro el trayecto es largo guárdelo yo la llevo y tan pronto se acaben los
actos protocolarios se baja con el primero que baje" y así lo hice me bajó
un profesor gringuito muy amable de la escuela de lenguas y la verdad me
bajé con la satisfacción del deber cumplido a pesar de ese dolor (perdónenme la expresión) tan
"hp".
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| Imagen tomada de la pàgina El Circo |
